La Givrine
Arribo completamente dormido, me cargo la mochila grande, y abrazo la pequeña.
Como no es de la Comunidad, se ingresa mostrando el pasaporte sí o sí. Tapa francesa, tapa suiza, no hay problema. Al mío el policía -más chico que yo, seguro- lo agarra, lo abre, lo revisa.
- [Ueni] [eis], [ah]!
- I'm sorry, I don't understand you... I'm leaving tomorrow.
- [Ueni] [eis]... Vacanza?
- I'm sorry. Do you speak Spanish?
- I'm sorry, I don't understand you... I'm leaving tomorrow.
- [Ueni] [eis]... Vacanza?
- I'm sorry. Do you speak Spanish?
Hace 'no' con el índice, y se va con mi pasaporte. Como diez minutos, que parecen más.
Mientras tanto, los dos que estimo algo así como suboficiales -son bastante viejos, y subordinados al otro- se divierten con mi equipaje.
Escanean las mochilas, cerradas, y parecen comentar maravillosas conclusiones en francés. De la pequeña me hacen sacar un par de cosas para pasarlas solas por el escáner: los chicles -claro, podrían ser vaya uno a saber qué cosa, ¿cierto?- y... una revista. Y pasan éso, solo, por el escáner otra vez.
¡Una revista! Cualquier cosa con tal de que pase un poco el tiempo.
Vuelve el otro con mi pasaporte.
- It's ok.
- Do you wanna see my flight ticket for tomorrow? -obviamente lo estoy delirando, ya sé que el trámite se terminó por completo.
- It's ok, it's ok.
- Do you wanna see my flight ticket for tomorrow? -obviamente lo estoy delirando, ya sé que el trámite se terminó por completo.
- It's ok, it's ok.
¡Y hace reverencia con la cabeza!
Glorioso.
Voy a dormir, no sin antes aguantar como veinte minutos a que confirmaran que había reservado, pagado, y todo. Parece que fue hecho demasiado sobre la hora.
Me levanto temprano, desayuno como un animal, y voy a Gare Cornavie, la estación céntrica de trenes en Genève.
Hay una oficina muy pequeña de informaciones en el primer piso, pero no abre hasta dentro de una media hora, por lo que salgo a caminar por los alrededores.
Abre, y quien atiende me deriva a otra oficina, que yo entendía de informaciones ferroviaras.
Ésta es mucho más grande, y atiende un sujeto muy amable, con un inglés bastante mejor al mío, con un leve acento francés.
- ...
- I wanna go to some snowy place. I have been three weeks in Europe, and I want to see some snow before leaving. I'm leaving today.
- ...
- You could go to La Givrine. It is a just one hour train.
- Great. That's perfect.
- What are you planning to do? Because there is only one building in there.
- Just walking.
- ...
- There is only one restaurant, and the weather could be terrible, probably raining -pone cara de 'no me gustaría ser el responsable'.- You could go to Saint Cergue, if the weather is good, you can go to La Givrine. You can walk from there.
- Is there snow there?
- Absolutely.
- ...- ...
- You could go to La Givrine. It is a just one hour train.
- Great. That's perfect.
- What are you planning to do? Because there is only one building in there.
- Just walking.
- ...
- There is only one restaurant, and the weather could be terrible, probably raining -pone cara de 'no me gustaría ser el responsable'.- You could go to Saint Cergue, if the weather is good, you can go to La Givrine. You can walk from there.
- Is there snow there?
- Absolutely.
Compro el pasaje a La Givrine. Saint Cergue puede esperar. Si hay tormenta, hay tormenta.
En una hora estoy en la nieve. El tren a Nyon demora quince minutos, sigue una combinación de precisión suiza con... ¡un tranvía! Un tranvía que llega a un centro de esquí, y tiene un par de paradas más.
Un poco antes de llegar a Saint Cergue se empiezan a ver manchas de nieve, lo que me deja muy tranquilo.
Junto conmigo se bajan una seis señoras, y van al restaurant. Yo también, a estudiar un ratito junto a un café.
Salgo a caminar por la nieve toda la mañana. Básicamente no hay nadie, excepto las mismas personas que se bajaron del tranvía hace un rato, que caminan hasta desaparecer de mi vista por una pista. Yo también paseo prinicipalmente por las pistas, porque por fuera de ellas me entierro hasta las rodillas, así que eso lo hago sólo eventualmente.
Saco algunas fotos, camino cuanto quiero, y vuelvo a almorzar. Justo cuando comienza a lloviznar.
Me tomo un tiempo largo para revisar la carta con el diccionario, y cuando ya tengo todo prácticamente decidido, aparece otra persona como al rescate. Lástima, hacer el pedido se demora aún más.
Luego de almorzar salgo a caminar del otro lado de las vías y la ruta.
No parece haber pistas de este lado. Hay un par de sectores para recreación familiar, y el resto de los que pasan por aquí probablemente hagan esquí de fondo o algo así.
Luego de un rato ya no llueve. Nieva.
Vuelvo a la parada, que tiene una pequeña construcción como para no esperar a la intemperie, y aguardo el siguiente servicio, que obviamente llega a horario.
Todo el viaje de vuelta lo paso intentando sacar fotos a través de las ventanillas mojadas.
Es más lindo que el sur argentino, y eso no sucede en cualquier lado. Estimo que el poder adquisitivo ayuda, obviamente con lo que sean construcciones humanas.
Las casitas son muy prolijas, y cuando el tranvía pasa por alguna campiña se nota que no son precisamente pequeñas. Paisajes de |Milka|, básicamente.
Llegando a Nyon hay una vista excelente del lago, con sitios más bien llanos de este lado, y cadenas montañosas de aquel otro.
Tomo el tren al aeropuerto, y tengo un par de horas por delante hasta el despegue. Compro algunas cosas y subo al preembarque.
Hay un par de escritorios ocupados, y parece que también WiFi. Lamentablemente, una vez más estoy sin batería.
El avión sale con veinte minutos de retraso, y no entiendo qué es lo que le causa gracia a la azafata cuando voy al escritorio a averiguar al respecto.
Ya en Paris, como estoy con el tiempo justo, cuando llego al escáner saco todo, rápido. Acomodo en una canasta la compu, en otra vacío los bolsillos y pongo la campera, y paso la mochila. A los policías otra vez no les gusta algo. Supongo que les demostré demasiada seguridad, y además parezco un ninja, porque estoy con la polera negra del |Pro Tour| y con el pantalón para nieve, también negro. Parece que nada les viene bien. O quizás simplemente me equivoqué yo esta vez. No lleva más de tres minutos todo el trámite.
De todas maneras supongo que me mandaron a ese escáner en particular, de policías todos iguales, a propósito.
- ...
- Geneva, ah!
- Yes. And going to Buenos Aires -¿y por qué no?, me pregunto.
- Have a nice flight.
- ...
No será gracias a vos, eso es seguro.
El vuelo de vuelta es buenísimo comparado al de ida, viajo mucho más cómodo. No sé por qué, quizás haya más lugar entre las filas de asientos, aunque lo dudo.
Estoy en una ventanilla, a mi lado una anciana de unos ochenta años intenta sin éxito conversar en francés. Más de una vez. Se ocupa de ella la persona del lado del pasillo.
Nuevamente duermo como puedo hasta el amanecer, rojo como si fuera en realidad una puesta. Parece que el avión lo va a alcanzar, pero es inútil. Él es más rápido.
Llego a Ezeiza, en el que somos todos iguales. A pasar por un escáner el equipaje y por migraciones con el pasaporte. Todos.
Voy a la parada del 86 y busco la bolsita con monedas argentinas. No están. Pasearon por media Europa y cuando las busco ahora, no están. Vaya coincidencia.
Vuelvo a la terminal a conseguir cambio, y mientras espero el colectivo se larga una tormenta, quizás la peor del año. Cae un rayo, que inhabilita el radar principal, el cual no será reparado ni reemplazado durante meses.
Extrañaba Buenos Aires.